Foto: Noticias en la Mira / FGR / Wikipedia
Tuvieron que pasar ocho años para que se conociera el modus operandi de la corrupción que giró en torno a la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, lo cual al mismo tiempo puso en evidencia la omisión de organismos como el Instituto Federal Electoral (IFE), hoy INE, además del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
Emilio Lozoya, quien fue coordinador de la campaña de Enrique Peña Nieto en 2012 y posteriormente, director de Petróleos Mexicanos (Pemex) ha empezado a delatar a altos funcionarios de la administración pasada a cambio de que la Fiscalía General de la República (FGR) rebaje a las acusaciones en su contra.
Si en aquella ocasión los acarreos de gente a las casillas, la compra de votos, el reparto de tarjetas Monex, Soriana, no llamaron la atención del IFE y el TEPJF, ocho años después, sus declaraciones sobre el modus operandi para lograr que Peña Nieto fuera presidente, han dejado entrever sus grandes omisiones.
Ahora se sabe que en la forma de operar para lograr que Peña fuera presidente, también se incluye el pago de sobornos y la asignación de contratos de obra pública.
En aquel entonces, únicamente Santiago Nieto, entonces titular de la Fiscalía Especializada en Atención de Delitos Electorales (Fepade), señaló las irregularidades de dicha campaña, sin embargo fue destituido. El mismo funcionario, que ahora forma parte de la FGR dio a conocer que Lozoya lo presionó para que lo declarara inocente de los desvíos de Odebrecht al PRI durante la campaña, esto en el 2017.
Ante ello, expertos en política y corrupción, coincidieron en que lo anterior puso en evidencia la omisión de organismos como IFE, hoy INE, y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Con información de Sin Embargo.