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En el 2009, año en que Felipe Calderón se encontraba al frente del país, la empresa estatal Birmex intentaba remodelar una planta en la que invirtió la cantidad de más de 957 millones de pesos con el fin de producir vacunas contra la influenza. Sin embargo, a la fecha y en medio de la pandemia por COVID-19 no se ha concluido por diversas fallas detectadas por la Auditoría Superior de la Federación. Debido a ello, México continúa dependiendo de tres grandes farmacéuticas para proveerse.
LA PLANTA QUE NO SE CONCLUYÓ
Birmex subió información a su página oficial, en la que se pretendía desde el 2009 consolidar una planta sólida en Cuautitlán que fuera productiva, en el Estado de México, para las vacunas contra la influenza, esto “a fin de ya no depender de la producción internacional, consolidar la producción en México y lograr ahorros de divisas importantes para el país”. No obstante, no se concluyó y en 2017 tuvo que demolerse y empezar desde cero. Mientras tanto, “Sanofi Pasteur sigue desarrollando los productos necesarios para la vacuna de la influenza y de los combos en sus instalaciones de Ocoyoacac, Estado de México”.
Posteriormente a la intervención de la Auditoría Superior de la Federación, se llegó a la conclusión de que Birmex compró por 237 millones 229 mil pesos la planta en el municipio mexiquense y gastó otros 720 millones en acciones para remodelación y equipamiento, por lo que invirtió 957 millones 356 mil pesos“sin que lograra iniciar operaciones, lo que denota falta de planeación y deficiencias en la ejecución y supervisión”.
En el Programa Nacional de Salud 2007-2012 del Gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, se estableció la necesidad de una planta para los Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex) para producir vacunas por lo que desde 2009 se elaboraron los proyectos de la ingeniería conceptual y básica del proyecto de influenza, a cargo de la empresa Jacobs de Francia. Ese año, cuando brotó la pandemia de influenza que se preveía desde 2007, solo se ejecutaron demoliciones y preparación de las áreas para la construcción de los módulos de producción de la vacuna.
De los 368 millones 171 mil pesos autorizados en el Presupuesto de Egresos de la Federación de 2009 para la construcción de la planta se ejercieron únicamente 93 millones 647 mil pesos, “lo cual revela una planeación inadecuada del ejercicio del gasto al disponer de mayores recursos para la adquisición de equipos que para la construcción de la planta, en virtud de que no se contaba con la totalidad de los estudios y proyectos requeridos”. Expuso, la Auditoría Superior de la Federación, así como un subejercicio de 20 millones 604 mil pesos en relación del presupuesto modificado “sin que exista evidencia del destino final de esos recursos».
Durante marzo y julio de 2010, Birmex realizó dos procesos de licitación pública para continuar con la remodelación y adecuación en la obra civil de la planta de Cuautitlán. Sin embargo, fueron declaradas desiertas “por falta de previsión respecto a la capacidad técnica necesaria”, por lo que adjudicó la obra de manera directa e inició los trabajos de remodelación en octubre de 2010; “sin embargo, se detectaron diversas desviaciones en calidad y tiempos de entrega por parte del contratista, y fallas de calidad en la estructura metálica construida”.
Para el segundo semestre de 2011, ante la “incapacidad” de Birmex de concretar el proyecto, decidieron por suscribir un convenio colaborativo con la Dirección General de Desarrollo de la Infraestructura Física de la Secretaría de Salud, con el fin de realizar una transferencia completa del proyecto, en ejecución y supervisión.
En el 2012 a 2014, “se presentaron diversos problemas” que impidieron que el proyecto de la planta de vacunas pudiera iniciar sus operaciones. Fue un fracaso técnico y de gestión administrativa y de mal inversión, en perjuicio de todos los mexicanos.
Los conflictos continuaban, el 2014 se identificaron varios problemas: el área técnica debía ser desmantelada y reconstruida, las esclusas de aire en el área requerían una revisión de clasificación y diferenciales de presión, las áreas técnicas y los laboratorios de control de calidad, requerían ser revisados con detalle y partes ser reconstruidas, las tuberías y la red de ductos no estaban protegidas y existía potencial de corrosión.
El 7 de abril de 2015 Birmex y la empresa Sanofi Pasteur acordaron un contrato de Asociación Público Privada, por medio del cual la empresa francesa realizaría las actividades asociadas con la construcción, puesta en marcha y operación, llenado y empaquetado de vacunas en la planta de Cuautitlán Izcalli (por un periodo de 15 años), para que Birmex pudiera obtener el conocimiento requerido para operar esa formulación, llenado y empaquetado, una vez concluido el periodo. El desarrollador se comprometió a concluir la planta con una inversión de 824 millones 350 mil pesos y Birmex se comprometió a adquirir la producción de más de 533 millones de dosis en esos años.
Aún existió 27 meses más de retrasos por diversos convenios modificatorios del 1 de septiembre de 2015 al 29 de diciembre de 2017.
Las vacunas contra la influenza estaba programada para el 2008. Hubo incumplimiento y dio como resultado un Costo Social de Espera Pública para el país de mil 523 millones de pesos de enero de 2009 a diciembre de 2017, calculó la Auditoría Superior de la Federación; su compromiso de más de 533 millones de dosis se redujo a 247 millones, y como resultado de la revisión estructural de la planta, se llegó a la conclusión de que no tenía la capacidad óptima para soportar las cargas de las instalaciones del proyecto de APP, “por lo que se acordó demolerla y construir una nueva planta, con un costo de 3 mil 040 millones de pesos”.
Con la información de Sin embargo