Por increíble que parezca, el rector de la Buap Alfonso Esparza Ortiz, está tomando (tal vez sin pensarlo), un camino sin retorno que lo puede conducir a una diputación plurinominal con el PAN, luego de que midiendo las consecuencias de sus actos, tenga que buscar refugio y protección del Partido Acción Nacional.
La especie no tiene pierde, y empezó a sopesarse tras el pasado informe de labores de Alfonso Esparza, en donde han visto como más que el axioma de la frase: “por el capricho de un solo hombre”, hay más de un hombre que lo quiere linchar, por lo que ha empezado el rector a pensar en una salida oportuna a todo esto que ha construido.
Por lo anterior, vale la pena entrar en la narración de los sucintos hechos; pues bien todo comenzó cuando Genoveva Huerta, despistada se le ocurrió decir que le abriría las puertas al rector Esparza Ortiz al PAN, para ofrecerle una candidatura arropado por el equipo que lo ha venido protegiendo desde su primer día como rector de la Buap, el grupo morenovallista.
Esto causó temor dentro del equipo de Alfonso Esparza, ya que su condición de panista de closet, no le permite salir a decir que se la va a jugar con el PAN; por lo contrario, Alfonso Esparza optó por la secrecía de principio a fin, y salir a la luz pública cuando todo estuviera amarrado, de tal suerte, que Genoveva Huerta ya fue reconvenida por tal infidencia.
Lo que ahora se espera de Esparza, es que invierta su tiempo en salir de la Buap, dejar a Margarita Grajales Porras a cargo de changarro, esconder todos los papeles que más pueda y maquillar sus informes financieros para volverlos sin interpretación, inescrutables, incomprobables, inalcanzables; y quienes cuidan de ellos… indetectables.
La idea para posicionarse en una curul plurinominal federal, es que ya fue aceptado por los panistas canjear mapaches por plurinominal, y que mejores mapaches, que los ya adiestrados por el morenovallismo, para hacer perder a MORENA de un modo verdaderamente gansteril, y aunque pareciera todo complicado, el equipo de Esparza, hará todo lo necesario para salvar a su jefe máximo, de la quema por los desfalcos en la Buap.
Lo que llama mucho la atención, es cómo se atrevió a decir Alfonso Esparza que serán únicamente los universitarios, los interesados en la sucesión de rectoría de tal suerte, que nadie más podrá inmiscuirse en la vida interna de la Buap; cosa contraria al periodo morenovallista, donde el mandamás de la Buap era Eukíd Castañón, y Esparza sólo estaba de pusilánime mirón de palo, pelele, sumiso y agachón.
Finalmente basta decir, que ya se le cayó la máscara involuntariamente al doctor Alfonso Esparza Ortiz, ahora dependerá del mismo legitimarse o hundirse en el mar de desprestigio, acusaciones, chantajes, enfrentamientos innecesarios, presuntas persecuciones y caos; puesto que ha dejado muchos damnificados en el camino, y es posible que de seguir actuando de la misma manera, pudiera llegar a hacerle compañía en Tepeji de Rodríguez, al propio Eukíd Castañón.