Los abogados del exsecretario de Seguridad Pública de México durante el Gobierno de Calderón, Genaro García Luna, han informado que mientras se lleva a cabo el cumplimiento de su condena de 38 años en prisión, el exsecretario ha sido recluido en los módulos de castigos conocidos como «El Hoyo«, haciendo un llamado a un trato «más humano» por parte de las autoridades estadounidenses.
Así lo dieron a conocer el grupo de abogados, por medio de una carta que fue presentada ante la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito denunciando la situación del exfuncionario público mexicano, señalando el reducido contacto con el exterior con el cual cuenta actualmente García Luna.
«Hemos tenido poco sino es que prácticamente ningún contacto con él a pesar de los constantes esfuerzos por coordinar conferencias telefónicas legales con los funcionarios de la Oficina de Prisiones«, se señaló en el documento firmado por los abogados Valerie A. Gotlib y Cesar de Castro.
Es preciso mencionar que luego de su sentencia, el extitular de Seguridad fue trasladado desde la Prisión Metropolitana de Brooklyn al Centro Federal de Transferencias, ahí fue dirigido directamente a la Unidad Especial de Albergue (SHU), conocida popularmente como «The Hole o El Hoyo«, esto debido a lo limitado de sus privilegios para con los reclusos.
Tras pasar algunos días en dicho centro fue trasladado nuevamente al UPS Lee, en el estado de Virginia, esto sin que los abogados pudieran tener algún tipo de contacto con García Luna debido a que lo pusieron en otro «Hoyo«, donde se mantiene hasta el día de hoy.
«Hemos hecho numerosos intentos para tener llamadas legales con él, incluso involucrando la oficina del alcaide (jefe de la prisión) después de la falta de respuesta del personal; sin embargo, solo nos han proporcionado dos llamadas, una de las cuales fue cortada abruptamente después de solo 24 minutos«, añadió alarmado De Castro.
Ante esto, el medio Milenio pudo acceder a la opinión de la esposa de García Luna, Cristina Pereyra, quien explicó que en dicho reclusorio no permiten visitas, por lo que han estado sin comunicación entre ellos, señalando el desconocimiento que tiene sobre la situación actual sobre el exfuncionario calderonista.