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Lugar: Ciudad de México – La Auditoría Superior de la Federación (ASF) identificó una grave falta de transparencia y comprobación en el manejo de aproximadamente 7,600 millones de pesos que formaban parte del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN), según se desprende de la revisión de la Cuenta Pública.
Con la desaparición del FONDEN como fideicomiso público en 2020, los recursos remanentes fueron reintegrados a las dependencias de las que originalmente provenían, principalmente a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Sin embargo, la ASF alerta que este proceso se realizó sin una clara identificación del destino final de los fondos, imposibilitando auditar si fueron utilizados para los fines para los que fueron creados: la atención de emergencias por desastres naturales.
El reporte de la auditoría, con folio 2309-2025, detalla que de los más de 7,600 millones de pesos, un monto superior a los 4,800 millones se destinó a «otros objetos de gasto no especificados». Asimismo, se detectaron más de 2,700 millones de pesos que permanecen sin una clara comprobación de su ejercicio, lo que representa un riesgo significativo de opacidad y mal uso de recursos públicos.
Durante la glosa de la Cuenta Pública en la Cámara de Diputados, el titular de la ASF, David Colmenares Páramo, subrayó la preocupación: «No se sabe en qué se aplicaron, porque se extinguieron los fideicomisos y los saldos se fueron a las dependencias. Es un asunto que tiene que quedar claro». Hizo hincapié en que, aunque los fondos ya no estaban en el FONDEN, la obligación de rendir cuentas sobre su uso sigue vigente.
Ante estos señalamientos, la SHCP se comprometió a colaborar con la ASF para integrar la información faltante y aclarar el destino de los recursos. No obstante, la auditoría concluye que, a la fecha, persiste la incertidumbre sobre la aplicación de estos miles de millones de pesos, lo que deja un vacío en la rendición de cuentas y en la garantía de que el dinero público se use de manera eficaz y transparente.
Este hallazgo pone en evidencia los desafíos en la administración de recursos tras la desaparición de los fideicomisos, y plantea serias dudas sobre los mecanismos actuales para enfrentar futuras contingencias naturales.
Con información de El Soberano