Ciudad de México, 28 de mayo de 2026. — En una maratónica sesión que se extendió hasta la madrugada, la Cámara de Diputados aprobó una reforma constitucional que permitirá anular una elección cuando existan pruebas fehacientes de intervención o injerencia extranjera que haya influido en los resultados. El dictamen, que obtuvo 307 votos a favor, 128 en contra y una abstención, fue enviado al Senado para su análisis y eventual ratificación.
La reforma al artículo 41 de la Constitución fue impulsada por Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), quienes conformaron la mayoría calificada necesaria. El voto en contra provino de los legisladores del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano (MC), mientras que la abstención fue de la ministra en retiro y diputada morenista, Olga Sánchez Cordero.
El coordinador de Morena y autor de la iniciativa, Ricardo Monreal, presentó una reserva de última hora para ajustar la redacción y disipar los señalamientos de que la propuesta original era demasiado amplia y carecía de precisión. El texto final establece la nulidad de los comicios “cuando se acrediten actos de intervención o injerencia extranjera que influyan en los resultados electorales”.
Debate y críticas de la oposición
Durante su intervención en tribuna, Monreal defendió que la Constitución ya rechaza las intervenciones foráneas en su artículo 40, pero carece de sanciones. “Es una norma imperfecta”, declaró, y advirtió que “quien no acepta esta reforma es porque espera que se invada a México o financiamiento de gobiernos extranjeros para ganar comicios”.
La oposición, por su parte, expresó su desacuerdo de forma enérgica, aunque aclararon no respaldar ninguna forma de injerencia. El coordinador del PAN, Elías Lixa, rechazó lo que consideró una falsa disyuntiva: “No aceptamos que se nos ponga en el sí o en el no”, afirmó. Lixa también señaló que primero debe cumplirse el proceso legislativo de la reforma constitucional antes de apresurarse a modificar las leyes secundarias.
En la misma línea, el líder de la bancada del PRI, Rubén Moreira, criticó el “apresuramiento” del proceso y alertó que el dictamen, tal como estaba planteado, abría un debate riesgoso sobre la posible censura a medios de comunicación y la discrecionalidad para anular una elección.
Ajustes a la legislación secundaria
Las críticas también se centraron en la intención inicial de Morena de aprobar el mismo día las reformas a la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral, necesarias para armonizarla con el cambio constitucional.
Ante las quejas de diversas organizaciones que advirtieron afectaciones a la libertad de expresión, el propio Monreal informó que el dictamen de la ley secundaria aún está recibiendo ajustes y abrió la posibilidad de retirarlo del orden del día para terminarlo de perfeccionar.
La minuta de reforma constitucional pasará ahora al Senado de la República, donde requerirá del voto de las dos terceras partes de los legisladores presentes para ser aprobada definitivamente.