Luego de la lamentable noticia del «cobarde» y «atroz» homicidio, en manos de elementos de la Policía de Jalisco, de Giovanni López, y en medio de protestas que exigían la renuncia del gobernador Enrique Alfaro, éste salió a «engañar, a mentir y a culpar, en el colmo de los colmos, nada menos y nada más que al presidente Andrés Manuel López Obrador», así lo señala en su columna para Excelsior, el senador del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Rubén Rocha Moya.
«Claro, evidenciando que su único y deliberado objetivo es el de atacar y diezmar la figura presidencial. Desde luego, el dislate del gobernante jalisciense no podía ser más perverso y repudiable; tanto, tanto, que él mismo tuvo que salir a decir que siempre el mandatario presidencial no era el culpable. Ante ello, el Presidente le ha pedido, sin titubeo alguno, ¡¡que no se disculpe!!: que presente las pruebas de sus dichos. Cosa que, hasta este momento, no ha sucedido».
Asimismo, el morenista señala que en medio de denuncias y manifestaciones por parte de la comunidad jalisciense, «el grupo de los siete gobernadores, al parecer también integrantes del BOA, se reunieron sólo para brindarle su apoyo solidario y acrítico a su colega».
Repito. Cuando todos lo condenábamos, sus amigos de cofradía, los gobernadores, salen a defenderlo. Háganme el favor.
De igual modo, y de acuerdo con Rocha Moya, a Giovanni López Lo mató el autoritarismo, orquestado por Alfaro; incluso, cita una frase el mismo.
«Aquí les recuerdo parte de un dicho de Alfaro: “…las medidas de aislamiento social tendrán carácter obligatorio, que quien no las cumpla será sancionado, y que la fuerza pública tendrá la encomienda de hacerlas cumplir”.
Lamentablemente, pese a lo anterior, el gobernador de Jalisco continúa haciendo y siendo un opresor autoritario, pues durante las manifestaciones que exigían justicia para Giovanni, se detuvo a sesenta jóvenes en carácter de desapariciones forzadas que, según sus testimonios, sufrieron días de terror y graves vejaciones, incluida la amenaza, hecha por los propios policías del gobernador, de entregarlos al crimen organizado.