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Con una histórica decisión financiera, el Gobierno del Estado de Puebla concretó el pago de la deuda multimillonaria heredada por el morenovallismo con la construcción del Museo Internacional del Barroco.
El gobernador Alejandro Armenta destacó que se trata de un logro sin precedentes que representa un ahorro directo de más de 10 mil millones de pesos para los poblanos, recursos que serán invertidos en otras áreas.
El gobernador informó que con este acto, el museo pasa oficialmente a ser propiedad del pueblo de Puebla, sin compromisos financieros ocultos. Esta acción marca el cierre definitivo de uno de los capítulos más controversiales del sexenio panista, al que se le atribuye un endeudamiento encubierto superior a 60 mil millones de pesos por obras que, aunque presentadas como “sin deuda”, fueron financiadas a través de esquemas opacos y sobreprecios escandalosos.
Entre los proyectos señalados como parte de este presunto saqueo presupuestal están, además del Museo del Barroco, las plataformas industriales de Audi, la rueda de la fortuna, ciclopistas, el CIS (Centro Integral de Servicios), entre otros. Según las autoridades, muchas de estas obras fueron pagadas hasta 10 veces por encima de su valor real.
De haberse mantenido los pagos programados, la deuda habría seguido arrastrándose hasta el año 2040, afectando las finanzas públicas de futuras generaciones.
Con la cancelación anticipada de esta deuda, el gobierno ha anunciado una reasignación de recursos a programas sociales y de infraestructura de impacto directo:
– Más de 441 escuelas recibirán mejoras en 223 municipios.
– Se impulsarán al menos 5 proyectos inclusivos, como el Café Cinco de Mayo, cada uno con una inversión de 100 millones de pesos.
– Se adquirirán más de 500 patrullas equipadas al año para fortalecer la seguridad pública.
– Se realizarán más de 300 mil obras comunitarias en todo el estado, llevando desarrollo a las zonas más necesitadas.
Con esta decisión, el Gobierno de Puebla sienta un precedente en la renegociación de las deudas, apostando por un modelo de inversión pública sin deuda, sin corrupción y con sentido social.