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Mike Vigil, exdirector de operaciones internacionales de la DEA, afirmó que la Gobernadora de Chihuahua estaba al tanto de las operaciones de la CIA en la entidad y sostuvo que las acusaciones contra el Gobernador Rubén Rocha Moya buscan desviar la atención del escándalo.
Ciudad de México, 29 de abril .– El exdirector de operaciones internacionales de la Administración para el Control de Drogas (DEA), Mike Vigil, aseguró que la Gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, conocía de las operaciones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en su estado, y acusó que la reciente imputación por narcotráfico contra el Gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios podría ser una maniobra política para cubrir ese escándalo.
En entrevista con el programa Los Periodistas, de SinEmbargo Al Aire, Vigil puso en duda que la mandataria estatal no estuviera informada, dada la cercanía con el Fiscal General de Chihuahua, César Jáuregui. «Creo que César Jáuregui, el Fiscal de Chihuahua, le avisó de todo a la Gobernadora porque la relación de Jáuregui y la Gobernadora era muy cercana y no creo que Jáuregui hiciera algo que no supiera la Gobernadora», declaró.
Sospechas sobre la estrategia de Trump
El exdirectivo de la DEA consideró sospechoso el momento de las acusaciones contra los funcionarios sinaloenses. «Se me hace curioso que salen con estas acusaciones dos semanas después de que sucedió ese desastre en Chihuahua», dijo, en referencia al escándalo por la presencia de agentes de la CIA en un operativo antinarcóticos en esa entidad.
Aunque Vigil admitió que sería necesario revisar las pruebas, insistió en que el contexto apunta a una estrategia del presidente Donald Trump para cambiar el foco de atención. «Trump es ignorante en todos los temas, pero es experto en desviar la atención de Estados Unidos de uno de sus desastres. Trump en conjunto con John Ratcliffe, el director de la CIA, están empujando a esta agencia para que juegue un papel más activo con los cárteles», afirmó.
Este miércoles, el Departamento de Justicia de Estados Unidos formalizó una acusación penal contra Rocha Moya, el Senador Enrique Inzunza Cázares y otros ocho funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa, señalándolos de colaborar con la facción de «Los Chapitos» del Cártel de Sinaloa para traficar drogas. La denuncia afirma que «Los Chapitos» ayudaron a Rocha Moya a ser electo y que, a cambio, el ahora Gobernador les prometió protección y permitió que operaran con impunidad. Sin embargo, como pruebas, la acusación solo presenta tres fotografías de una hoja escrita a mano que correspondería a una nómina, en la que no aparecen ni Rocha Moya ni el Senador Inzunza.
«El embajador era cómplice»: Vigil
Mike Vigil fue más allá y descartó que el Embajador de Estados Unidos en México, Ron Johnson, no estuviera enterado de la presencia de agentes de la CIA en México. Basado en su propia experiencia en la embajada, explicó el protocolo diario: «Yo estuve comisionado en la embajada americana… cada mañana teníamos una reunión con el Embajador. Todas las agencias […] tenías que informarle al embajador qué es lo que estaba haciendo cada agencia».
Bajo esa premisa, Vigil fue contundente: Johnson no solo estaba al tanto, sino que fue «cómplice en violar la ley de seguridad nacional y la soberanía de México».
Para el exdirectivo, este proceder es característico de la actual administración estadounidense. «Esto es un operativo típico de la administración Trump que hacen cosas sin tomar en cuenta las consecuencias», concluyó, reiterando que todo apunta a un «engaño» para distraer la atención. La controversia crece apenas unos días después de que el propio Embajador Johnson, en un evento en Sinaloa, advirtiera sobre los efectos nocivos de la corrupción y señalara que pronto podrían verse «medidas significativas» en el combate a este delito.